domingo, 19 de mayo de 2013

"LA CIUDAD, UN ESPACIO PARA APRENDER"


Actualmente, la mayoría de lugares del mundo se identifican en gran medida con su patrimonio cultural tanto tangible (monumentos, edificios, museos) e intangible (fiestas, tradiciones), como el patrimonio tradicional o vernáculo.

Cualquiera de estos patrimonios es colectivo y a pesar de que su creación tiene origen y creación en el pasado, tiene inevitablemente una influencia determinante en nuestro presente. Por tanto, este patrimonio, nos hace a los presentes una aproximación científica al pasado, para saber qué pasó, cómo pasó, cuál fue el motivo de lo acontecido en un lugar y momento determinado de la historia y que tiene su huella en lo que nosotros podemos observar hoy en día.

Para entender el presente es necesario conocer el pasado y saber reflexionar sobre él (cuestionarnos, relacionar, asociar y descubrir). En este sentido es en el que patrimonio y educación aparecen estrechamente ligados. El patrimonio de cada lugar nos aporta gran cantidad de información sobre la gran variedad de culturas existentes en el mundo.

Cómo hemos comentado anteriormente, el patrimonio tiene un alto valor instructivo, por ello en la educación es necesario promover actividades que confluyan en la mentalidad de crear colectivamente una ciudad de calidad. Es necesario que para que las actividades sean efectivas cumplan requisitos como: adaptación a la edad y ser conscientes del lugar donde se realizan las actividades. Pienso que estas actividades serán más efectivas en la medida en que los receptores de la información estén interactuando de forma directa con el tema a tratar. En algunos casos la interacción con el patrimonio requiere de un conjunto factores externos, resultando ser menos  factible. Estos factores externos que en ocasiones dificultan la tarea óptima en educación sobre el patrimonio pueden ser subsanables con una buena labor por parte del educador.

Por otro lado, las actividades han de tener siempre unos objetivos predeterminados. Un tipo de objetivo podría ser lúdico-recreativo en el que solo se pretende informar, sin pretensiones educativas importantes. Otro tipo de actividades son aquellas que su fin es analizar el patrimonio.

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